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Como es tradicion, este lunes Benedicto XVI bendijo dos corderitos cuya lana servira para confeccionar el palio que entregara a los arzobispos metropolitanos en signo de comunion con el sucesor de Pedro y de la solicitud que deben tener como pastores que cargan la oveja a sus espaldas.
La ceremonia tuvo lugar en la capilla Urbano VIII del palacio apostolico vaticano. Estos dos corderos son criados por las religiosas de San Lorenzo en Panisperna, de Roma, y son presentados al Papa por los Canonigos Regulares de Letran, que atienden espiritualmente la basilica de Santa Ines Extramuros.
Antiguamente, en occidente, el «palio» era el nombre de un ornamento propio del Sumo Pontifice desde el siglo V. Paso a ser de uso ordinario para los arzobispos a partir del IX.
El emblema de Santa Ines es un cordero, por la similitud de su nombre (en latin Agnes) con la palabra cordero (en latin agnus).
Los dos corderos estaban adornados uno con flores blancas (simbolizando la virginidad de santa Ines) y el otro con flores rojas (simbolizando su martirio).
Luego, los corderos fueron llevados a la Basilica de Santa Ines, en la Via Nomentana de Roma, donde esta enterrada la santa, para ser criados por los padres trapenses de la Abadia de las Tres Fuentes.
Los palios seran confeccionados posteriormente por las monjas benedictinas de Santa Cecilia con la lana recien esquilada. Luego se los coloca en un cofre sobre la tumba de San Pedro en la Basilica Vaticana, y en la Misa de la fiesta de San Pedro y San Pablo (29 de junio) son bendecidos y entregados solemnemente por el Papa a los nuevos arzobispos nombrados durante el año.
El Papa Benedicto XVI ha decidido usar un palio muy similar a los que se usaban antes del siglo X, con cinco cruces rojas que recuerdan las cinco llagas de Cristo, representado en antiguos mosaicos.
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