|
Con el lema «El Evangelio en el corazon. La palabra de Dios en la Vida Consagrada», el obispo presidente de la Comision Episcopal de Vida Consagrada de España, Jesus Sanz Montes, firma el mensaje para la Jornada de la Vida Consagrada que se celebra el proximo 2 de febrero.
La Conferencia Episcopal ofrece tambien una serie de materiales y textos liturgicos para la celebracion de este dia que la Iglesia universal dedica a quienes consagran totalmente su vida a Dios.
En su mensaje, monseñor Sanz, franciscano y obispo de Jaca, recuerda que «Jesus mismo nos pidio que guardasemos sus palabras, aunque la pequeñez fragil y vulnerable de nuestra vida hace que no siempre las entendamos o que facilmente lleguemos a olvidar lo que a duras penas hemos entendido alguna vez».
«Por eso -añade- El prometio el envio de un Consolador que viniese precisamente a enseñar y recordar cuanto el Maestro dijo: «el Consolador, el Espiritu Santo, que el Padre enviara en mi nombre, os enseñara todas las cosas, y os recordara todas las cosas que os he dicho» (Jn 14, 26)».
Explica el obispo que en la historia de la Iglesia se han suscitado «los diversos carismas que han dado lugar a las distintas familias religiosas, como una actuacion en el tiempo de la promesa de Jesus con el envio del Espiritu Santo».
«La Vida Consagrada en todas sus formas tiene esa estrecha relacion con la Palabra de Dios, porque representa el corazon de la Iglesia que acoge incesantemente a quien incesantemente nos regala su hablar», añade.
«Detras de cada fundador y fundadora, detras de cada fundacion consagrada, hay una Palabra de Jesus que es preciso saber guardar en el corazon como Maria», explica.
Recuerda que, el pasado año, el Santo Padre invitaba a los miembros de la Vida Consagrada a que acogieran la luz del Señor como la Virgen Santa y San Jose al presentar al Niño en el Templo.
Esa luz «resulta ser el mas luminoso eco de lo que el Señor dice», subraya monseñor Sanz, haciendose eco de las palabras que Benedicto XVI les dirigio en esa ocasion: «En la contemplacion y en la actividad, en la soledad y en la fraternidad, en el servicio a los pobres y a los ultimos, en el acompañamiento personal y en los areopagos modernos, estad dispuestos a proclamar y testimoniar que Dios es Amor, que es dulce amarlo».
«Esta luz elocuente --concluye el presidente de la Comision-- la deseamos poner en el candelero de nuestra vida, dejando que con ella Dios siga narrando su buena noticia para la salvacion de los hombres».
Entre los materiales que ofrece el sitio de la Conferencia Episcopal, se incluyen una serie de testimonios de personas consagradas.
|