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La oracion es el elemento que hace que salga del puerto «la barca del ecumenismo», explico Benedicto XVI este viernes en la tarde en la Basilica de San Pablo Extramuros.
En las visperas, al concluir la Semana de Oracion por la Unidad de los Cristianos, participaron representantes de las diferentes Iglesias y comunidades eclesiales, asi como el doctor Samuel Kobia, secretario general del Consejo Mundial de Iglesias.
En la celebracion, que sirvio para conmemorar los cien años de este octavario ecumenico, estaba tambien presente el padre James Puglisi, sucesor de Paul Wattson, pionero de esta iniciativa, y fundador de la Sociedad franciscana del «Atonement».
Recordando el lema de la Semana de Oracion por la Unidad de los Cristianos, «No ceseis de orar», el Papa se pregunto: «¿Que seria del movimiento ecumenico sin la oracion personal o comun para que "todos sean una sola cosa, como tu; Padre, esta en mi y yo en ti"», que elevo Jesus en la ultima cena?
«¿Donde encontrar el empuje de fe, de caridad y de esperanza del que hoy tiene particular necesidad nuestra busqueda de la unidad?», pregunto.
«El camino de la oracion ha abierto el camino al movimiento ecumenico tal y como hoy es conocido», añadio.
De hecho, reconocio, «la unidad con Dios y con nuestros hermanos y hermanas es un don que procede de lo Alto, que surge de la comunion de amor entre el Padre, el Hijo y el Espiritu Santo y en ella crece y se perfecciona».
«No esta en nuestras posibilidades decidir cuando y como se realizara plenamente esta unidad -reconocio el Papa--. ¡Solo Dios puede hacerlo!».
Por este motivo, dio gracias a Dios «por el gran movimiento de oracion que, desde hace cien años acompaña y apoya a los creyentes en Cristo en su busqueda de unidad. La barca del ecumenismo no habria podido salir nunca del puerto si no estuviera movida por esta amplia corriente de oracion y empujada por el soplo del Espiritu Santo».
Benedicto XVI concluyo su intervencion recordando que en la Basilica de San Pablo Extramuros, el 29 de junio, se inaugurara el Año de San Pablo.
«Que su incansable fervor en la edificacion del Cuerpo de Cristo en la unidad nos ayude a rezar incesantemente por la plena unidad de todos los cristianos», deseo.
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