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El camino hacia la unidad solo es posible con la guia del Espiritu Santo, esto es, con la oracion, reconoce el Papa en este primer dia de la Semana de Oracion por la Unidad de los Cristianos.
Coincide con la tradicional audiencia que concede a la delegacion ecumenica de Finlandia por la festividad del patrono del pais, San Enrique. Encabezaron el grupo el obispo evangelico luterano finlandes Kari Makinen --de la archidiocesis de Turku-- y el obispo catolico de Helsinki, Jozef Wrobel.
La Semana de Oracion tiene su origen en la vispera de la Pasion del Señor -apunto el Papa en su discurso--, cuando oro por sus discipulos: «Que sean uno, como Tu, Padre, en Mi, y Yo en Ti; que tambien ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que me has enviado» (Jn 17,21).
Por esto «la unidad cristiana es un don de lo alto», recalco.
Jesus prometio que toda oracion que se elevara a Dios Padre en su nombre, seria escuchada; de ahi que Benedicto XVI apuntara en ella «la puerta real del ecumenismo».
«Tal oracion nos lleva a contemplar el Reino de Dios y la unidad de la Iglesia de una forma nueva --recalco--; refuerza nuestros lazos de comunion; nos capacita a afrontar con valor los recuerdos dolorosos, las pruebas y la debilidad humana que forman gran parte de nuestras divisiones».
«Orad incansablemente» (I Ts 5,17) es el lema de esta Semana de Oracion por la Unidad de los Cristianos, que llega a sus cien años; y tambien un recordatorio permanente de que «la vida autentica en comun es posible solo cuando los acuerdos doctrinales y las declaraciones formales estan permanentemente guiados por la luz del Espiritu Santo», observo el Papa.
Y alento en ese punto el dialogo teologico luterano-catolico, en marcha, sobre cuestiones centrales de la fe cristiana, tales como la doctrina de la justificacion en la vida de la Iglesia (acerca de la cual firmaron en 1999 una historica declaracion conjunta luteranos y catolicos). El Papa exhorta a la delegacion finlandesa que tal dialogo se traduzca en resultados «que expresen y construyan nuestra unidad en Cristo y fortalezcan mas las relaciones entre cristianos».
La Palabra de Dios, especialmente en el seno de la Iglesia y en su liturgia, «es igualmente importante para nuestro camino ecumenico», prosiguio Benedicto XVI ante la delegacion ecumenica finlandesa.
Recordaba asi el 450º aniversario de la muerte de Mikael Agricola, «cuya traduccion de la Biblia tuvo un impacto inmenso en la literatura y cultura finlandesa».
El año pasado, el homenaje en tierras finlandesas a aquel teologo ha puesto de relieve «la importancia de la Escritura para la Iglesia, para cada cristiano y para la sociedad en su conjunto», aplaudio el Papa, y cito a San Jeronimo: «Ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo».
En su saludo a Benedicto XVI, el obispo Makinen aludio al legado de Agricola como un vinculo natural de la Iglesia Evangelica Luterana de Finlandia con el pontifice.
Y es que el teologo miraba en la misma direccion que el Papa, pues, con su traduccion de la Biblia, «deseaba que los fieles se orientaran con la Palabra de Dios individual y comunitariamente», apunto el obispo luterano.
«La Palabra de Dios se nos da para construir unidad»; «es una» y «es universal» --recalco--. «El dialogo autentico con la Palabra de Dios, por lo tanto, tiene el poder de crear unidad».
Antes de despedirse de la delegacion ecumenica finlandesa, Benedicto XVI animo la labor que «pueden realizar juntos luteranos y catolicos en el servicio al Evangelio», en un contexto de los nuevos desafios de la Europa actual.
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